Marca personal: lo que Charles Chaplin puede enseñarte sobre identidad, imagen y percepción

Comunicación

Charles Chaplin perdió un concurso de imitadores de Chaplin, y eso es algo que debes tener muy en cuenta si quieres trabajar en tu marca personal.

Tal vez te estés preguntando en qué consiste el concepto de “marca personal”. Seguro que lo has leído o escuchado en otras ocasiones, pero tal vez no lo tengas del todo claro. No te preocupes, hablaré de ello, aunque primero déjame que te cuente la sorprendente historia de Chaplin.

Si te estás preguntando quién fue Charles Chaplin, tan solo te diré que te envidio porque seguramente eres muy joven, pero que a la vez pienso que te has perdido a uno de los grandes actores de principios del siglo XX. Lo bueno es que estás a tiempo de descubrirlo, así que te lo recomiendo.

Chaplin no era el mejor Charlot

Charles Chaplin se hizo famoso por su personaje Charlot, un vagabundo con bastón, bombín, pequeño bigote y unos andares muy característicos. Tal era su popularidad que le salieron imitadores por doquier. Y con ellos aparecieron también los concursos de imitadores de Charlot.

En 1915 Chaplin contó como anécdota, en una entrevista al Chicago Herald, cómo había decidido presentarse a uno de esos concursos bajo una identidad falsa, y no solo no llegó a la final, sino que quedó último de su grupo.

¿Qué conclusiones podemos sacar de esta anécdota? ¿Eran los jueces unos obtusos, incapaces de ver que frente a ellos estaba el auténtico Charles Chaplin? En realidad, la respuesta es mucho más compleja que un sí o un no, como todo lo que de verdad vale la pena en la vida.

Ni sí, ni no, sino todo a la vez

Lo cierto es que la “marca” Charlot estaba ya muy formada en la mente de todas las personas de la época. Recordemos además que, en las películas de principios del siglo pasado, el rodaje y la reproducción de fotogramas por segundo no coincidían, lo que acababa dando una cierta sensación de “velocidad” a los movimientos.

Sin embargo, Charles Chaplin debió de moverse durante el concurso del mismo modo en que lo hacía en los rodajes cuando interpretaba a Charlot, mientras que sus rivales imitaban los movimientos rápidos del Charlot de las películas… ¿Veis por dónde voy?

De todos modos, no quiero dejar de lado la falta de sensibilidad de los jueces. Si bien es cierto que la imagen de Charlot en la mente de todos era la que se podía percibir en las películas, y no la que ofrecía en esos momentos Chaplin en directo, estoy convencida de que muchas de las sutilezas, miradas y gestos con un impacto mucho más profundo que los andares del personaje no pudieron ser interpretados mejor por nadie más que por Chaplin. Y, aun así, no fueron tenidos en cuenta.

Estoy segura de que se quedaron en aquello más superficial y visible, sin ser capaces de ver “el alma”.

Identidad e imagen en la marca personal

Y con todo esto sobre la mesa, hablemos de marca personal. Para ello hay que dejar clara la diferencia entre dos conceptos: identidad e imagen. Quienes trabajan en comunicación ya lo saben, o deberían saberlo, pero nunca está de más volver a revisarlo.

Identidad: se trata de la manifestación material y visual de la personalidad de una marca. Transmite la filosofía y los valores de esta a través de elementos visuales como el logotipo o los colores corporativos. En el caso que nos ocupa, se trata también de la propia imagen.

Imagen: la imagen corporativa, o imagen de marca personal en este caso, es la percepción que tiene el público objetivo sobre la personalidad de la entidad. Se trata del conjunto de impresiones, ideas y sensaciones que influyen en la reputación de la marca.

Así las cosas, vemos cómo Charles Chaplin construyó una potentísima marca personal, un alter ego que fue ampliamente admirado y replicado, con una imagen tan poderosamente incrustada en la mente de sus seguidores que ni siquiera él podía competir contra ella.

La imagen que él tenía de Charlot estaba construida desde sus sensaciones internas, desde lo que él sentía al interpretarlo, mientras que el resto del mundo había construido la imagen de Charlot riendo con él desde el patio de butacas de una sala de cine.

La grandeza de Charles Chaplin no fue solo ser capaz de dar vida a Charlot. Su grandeza vino también al reconocer ante el mundo que él mismo no logró ganar el concurso de imitadores de Charlot. Con ello demostraba que su ánimo estaba intacto a pesar de lo sorprendente e impactante que debió de ser para él, en aquel momento, verse descalificado.

Y esa es otra lección que debes aprender si estás creando tu marca personal: solo tú tienes la última palabra sobre tu marca personal, no importa quién te juzgue. Como ves, a veces los motivos por los que te juzgaron mal ni siquiera tienen que ver contigo.

¿Y aquí cuándo se habla de marca personal?

Y ahora sí que ha llegado el momento de ponerse manos a la obra. Voy a darte unos pequeños consejos para que logres construir con éxito tu marca personal. ¿Te animas?

Pero antes, un breve inciso: ¿has leído hasta aquí y no sabes qué es “marca personal”? Eres todo un campeón, o campeona… No te preocupes, yo también vi hasta la temporada 3 de Perdidos sin enterarme de nada.

Aunque yo, aquí y ahora, te explico brevemente qué es la marca personal. La marca personal es la idea con la que nos asocian cuando la gente dice nuestro nombre. En la esfera laboral se trabaja para que se nos asocie de forma positiva como expertos en uno o varios campos concretos, de modo que podamos ser referentes en algún sector.

Cómo crear una marca personal sólida

Conócete a ti mismo

Este aforismo griego busca en realidad algo mucho más profundo de lo que tú necesitas para comenzar con tu autoproyecto, aunque si la creación de tu marca personal te lleva al verdadero autoconocimiento habrás logrado mucho más de lo que en principio pretendías.

Pero, en caso de no culminar el camino de la introspección, con un DAFO lo más sincero y objetivo posible tendrás suficiente para empezar. Conocer tus debilidades, tus fortalezas y todo aquello que te rodea y que pueda potenciar tu proyecto de marca personal o, por el contrario, hacerlo peligrar, es necesario. Apúntalo y tenlo a mano para revisarlo siempre que sea preciso.

Ponte una meta, define objetivos, traza una estrategia

Tienes claro que quieres ser influencer. ¿Influencer de qué? ¿A quién quieres influenciar? ¿Cuál es tu público objetivo?

No, no basta con hacerte fotos y subirlas a Instagram. Tienes que tener claro si deseas ser experta en moda, en maquillaje o en cosmética. Y, por supuesto, serlo realmente.

Mi consejo es que no finjas ser quien no eres. Tu meta debería estar siempre relacionada con algo que realmente te apasione o se te dé bien. Así no te será difícil definir unos objetivos y tejer la estrategia correcta, en la cual no solo deberás darte a conocer, sino que incluirás seguir mejorando en eso que se te da bien y que tanto te gusta.

Si escoges algo que no te motiva, estarás construyendo y trabajando para algo que, tarde o temprano, acabarás odiando.

Ten tu propia web

Si de momento no tienes posibilidad de crear tu web, o aún no tienes muy claro cómo quieres que sea, al menos deberías comprar tu propio dominio, que debería ser tu nombre y apellido o apellidos con un .com o un .es, o el ccTLD de tu país. Si es posible, ambos.

Trata de huir de fantasías con nicknames, a no ser que seas youtuber.

No tengo nada en contra de los apodos, yo misma los he usado y a veces los sigo usando, pero no en todos los ámbitos se perciben como algo profesional. Si tienes menos de 20 años, plantéate si de verdad te sentirás cómodo con el nombre o nick que has escogido cuando tengas 45. Y, si es así, adelante.

Recuerda que construir una marca personal requiere mucho esfuerzo, así que trata de no hacerlo con un nombre como MaxiAlfa.Ninja.

Mantén tu currículum actualizado

Y quien dice currículum, dice LinkedIn. Por supuesto, es posible que hayas incluido tu CV en otros sitios de internet cuando estabas buscando trabajo, y puede que este esté totalmente desactualizado, o que ni recuerdes dónde se encuentra.

Por eso es buena idea buscarte de vez en cuando en Google y, si te encuentras con un CV desactualizado, actualizarlo o borrarlo. Pero si mantienes una página de LinkedIn actualizada te asegurarás de que esta sea una de las primeras en mostrarse y, además, podrás crear una interesante red de contactos.

Crea un plan de redes

No es necesario que estés en todas las redes sociales, pero sí deberás escoger algunas en las que enfocar tu actividad, dependiendo de cuáles sean tus objetivos.

Estudia bien tu público objetivo, qué tipo de redes te convienen más para llegar a él y cuál es el mejor modo de triunfar en esas redes. No pierdas el tiempo en redes sociales que no van a llevarte a donde tú quieres estar.

En este punto, déjame que te comparta una norma básica que me autoimpuse hace tiempo y que me ha permitido gestionar mucho mejor el tiempo que dedico a redes sociales. Es tan solo un pequeño consejo, para terminar esta entrada de hoy, que espero que te haya sido útil:

Nunca discutas con alguien que tiene más tiempo libre que tú.

De cómo su marca personal hizo perder un concurso a Chaplin y yo sigo sin entender Perdidos

Al final, la historia de Chaplin nos recuerda algo incómodo: una cosa es lo que somos, otra lo que creemos proyectar y otra muy distinta lo que los demás perciben de nosotros.

La marca personal vive justo en ese espacio raro, imperfecto y a veces injusto que hay entre la identidad y la imagen. Por eso no basta con “ser uno mismo”, aunque suene precioso en una taza motivacional. Hay que conocerse, decidir qué queremos comunicar y aceptar que la percepción ajena también forma parte del juego.

Y sí, puede que ni siquiera Charles Chaplin fuese capaz de ganar un concurso de imitadores de Charlot. Pero nadie recuerda el nombre de quienes ganaron aquel concurso.

A Chaplin, en cambio, lo seguimos recordando.

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